¡Hola, comunidad viajera!
Estamos en esa época del año. Los billetes están comprados, el hotel reservado y la maleta empieza a mirarnos desde un rincón, pidiendo a gritos ser llenada de "por si acasos". Has planificado la ruta, los restaurantes, las excursiones... pero, espera un momento. Hay un último paso, uno que a menudo dejamos para el final o, peor aún, ignoramos por completo: el seguro de viaje.
Para muchos, es un gasto extra, un trámite aburrido que preferirían saltarse. Pero en La lupa de Conicab, después de analizar innumerables viajes y situaciones, hemos llegado a una conclusión rotunda: el seguro de viaje no es un gasto, es la mejor inversión que puedes hacer en tu tranquilidad.
¿Sigues sin estar convencido? Permítenos que te expliquemos por qué este simple papel puede ser la diferencia entre una anécdota y una auténtica pesadilla.

¿Por qué es TAN importante contratar un seguro de viaje?
Imagina estas situaciones:
El imprevisto médico:
Estás haciendo trekking en Perú y te tuerces un tobillo. O peor, estás en Estados Unidos y una simple apendicitis se convierte en una factura de hospital de cinco cifras. Un buen seguro gestiona y cubre esos costes astronómicos que podrían arruinarte la vida, no solo el viaje.
La cancelación forzosa:
Llevas meses pagando el viaje de tus sueños a Japón y, una semana antes, das positivo en un test o un familiar directo enferma gravemente. Sin seguro, todo ese dinero se esfuma. Con seguro, recuperas el coste del viaje no disfrutado.
El caos con el equipaje:
Llegas a tu destino, pero tu maleta ha decidido hacer un tour por su cuenta por otro continente. Un seguro te indemniza por la pérdida y te da un adelanto para artículos de primera necesidad.
Las cadenas de retrasos:
Tu vuelo se retrasa por una tormenta y pierdes la conexión. Hay seguros que cubren la compra de un nuevo billete para ese mismo día.
El mejor viaje es el que se disfruta sin la nube del "¿y si pasa algo?". El seguro elimina esa nube.

La Letra Pequeña bajo La Lupa: ¿Qué debe cubrir un buen seguro?
No todos los seguros son iguales. Para que una póliza sea realmente útil, debe tener unas coberturas mínimas. ¡Toma nota!
Asistencia Médica y Sanitaria:
Es el corazón del seguro. Fíjate en el límite de la cobertura. Para viajar por Europa, una cobertura de 50.000 € puede ser suficiente. Pero para destinos como EE.UU., Canadá, Japón o Australia, donde la sanidad es privada y carísima, no aceptes NADA por debajo de 500.000 €.
¡El punto MÁS crítico: Enfermedades preexistentes!
Si padeces alguna enfermedad crónica o preexistente (diabetes, hipertensión, asma, problemas de corazón...), debes asegurarte al 100% de que tu póliza lo cubre. La mayoría de seguros básicos excluyen cualquier incidente relacionado con ellas. Tienes que declararlas y contratar una póliza que las incluya explícitamente, aunque suponga un coste extra. Es la principal causa de denegación de siniestros.
Cancelación y Anulación del Viaje:
La segunda pata más importante. Te protege ANTES de empezar el viaje. Debe cubrir la anulación por una lista amplia de causas justificadas (enfermedad o fallecimiento tuyo o de un familiar, despido laboral, convocatoria a una mesa electoral, etc.).
Equipajes:
La cobertura no solo debe incluir la indemnización por pérdida o robo total, sino también por los daños sufridos. Y muy importante:
¡Ojo con la demora en la entrega! Si tu maleta tarda en llegar, el seguro te da un dinero para comprar artículos de primera necesidad (ropa, aseo). Pero revisa la letra pequeña: la mayoría exigen que pase un tiempo mínimo de espera (por ejemplo, 12, 24 o incluso 48 horas) antes de que puedas empezar a comprar y reclamar esos gastos.
Repatriación y Regreso Anticipado:
Esto es vital, y aquí está una de las claves. La repatriación cubre el traslado sanitario a tu país de origen en caso de accidente o enfermedad grave.
¡Exige la cobertura de Avión Medicalizado! No es lo mismo que te repatríen en un vuelo regular (aunque sea en business) que necesitar una ambulancia aérea. Un avión medicalizado desde un destino lejano puede costar más de 100.000 €. Asegúrate de que tu póliza lo incluye, con gastos ilimitados y, sobre todo, que opere desde cualquier parte del mundo. Esta es la cobertura que te salvará de una factura de seis cifras si te ocurre algo grave en un destino remoto.
Responsabilidad Civil Privada:
Imagina que, sin querer, rompes un objeto carísimo en una tienda o causas un accidente y hieres a alguien. Esta cobertura se hace cargo de las indemnizaciones a terceros por los daños que puedas ocasionar accidentalmente.
Coberturas extra a considerar:
Si vas a hacer deportes de aventura (buceo, surf, trekking en alta montaña), asegúrate de que tu póliza los cubre. Igualmente, existen extensiones para cruceros o para proteger equipos electrónicos de alto valor.

Errores Comunes y Falsos Mitos que debes evitar
"Con la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) es suficiente" ¡FALSO!
La TSE es imprescindible para viajar por la UE, pero solo te da derecho a recibir atención en el sistema público del país que visitas, en las mismas condiciones que un residente local (lo que puede implicar copagos). NO cubre repatriación (y menos en avión medicalizado), ni regreso anticipado, ni cancelaciones, ni equipajes. Es un complemento, jamás un sustituto.
"El seguro de mi tarjeta de crédito ya me cubre". ¡CUIDADO!
La mayoría de los seguros vinculados a tarjetas de crédito son muy básicos. Suelen tener límites médicos muy bajos, no incluyen cancelación (o lo hacen con condiciones muy restrictivas) y casi nunca cubrirán un avión medicalizado. Antes de confiar en él, lee la póliza de arriba a abajo. Te llevarás sorpresas.
"Ya lo contrataré en el último momento". ¡ERROR!
Si contratas el seguro el día antes de volar, pierdes la cobertura más valiosa: la de cancelación. Para que esta sea efectiva, debes contratar el seguro en el momento de la reserva del viaje o en los 7 días posteriores.
El Veredicto de La Lupa: ¿Cómo elijo el seguro perfecto para MÍ?
Hazte estas cuatro preguntas:
¿A dónde voy?
No es lo mismo un fin de semana en Lisboa que un mes en el Sudeste Asiático. A mayor distancia y coste sanitario del destino, mayor cobertura médica y mejor repatriación necesitarás.
¿Cuál es mi estado de salud?
Si tienes cualquier condición preexistente, esta pregunta es la primera. Busca una póliza que te la cubra sin excusas.
¿Cuánto cuesta mi viaje?
El límite de la cobertura de cancelación debería ser, como mínimo, igual al coste total de los vuelos, hoteles y actividades que ya has pagado.
¿Con quién viajo?
Revisa las opciones de seguros familiares o de grupo, que suelen ofrecer mejores precios que contratando pólizas individuales.
En definitiva, piensa en el seguro como parte del equipaje. Es ese paraguas que llevas "por si llueve". Quizás no lo uses y ocupe un pequeño espacio en tu presupuesto, pero si cae la tormenta, te alegrarás infinitamente de haberlo metido en la maleta.
Nosotros, sólo trabajamos con los mejores seguros que disponen de las más amplias coberturas. Además, nos encargamos de tramitar todo lo necesario cuando llega ese temido momento de tener que cancelar el viaje, o gestionar alguna reclamación al volver de vuestro viaje.
No tengas dudas, estarás en las mejores manos con tu equipo Conicab a tu lado durante todo tu viaje.
Solicita AQUÍ tu cita para que te preparemos ese viaje que tanto deseas.
Viaja lejos, viaja tranquilo, viaja seguro.