Hay viajeros que coleccionan sellos en su pasaporte.
Otros, paisajes en su memoria.
Y luego estamos los que coleccionamos sabores. Los que creemos que para entender de verdad un lugar, hay que probarlo. Un bocado de un plato local puede contarte más sobre su historia, su gente y su alma que cualquier guía.
Si eres de los nuestros, si un mercado bullicioso te parece más emocionante que un museo, y si eliges tu próximo destino pensando en qué vas a cenar, este artículo es para ti.
En Conicab Viatges hemos usado nuestra lupa para encontrar 7 destinos que son un verdadero festín para los sentidos. Prepara el paladar, porque nos vamos de viaje a comernos el mundo.
1. Perú: El Olimpo de los Sabores
Perú es mucho más que una moda; es una revolución culinaria. Lima es, hoy por hoy, una de las grandes capitales gastronómicas del planeta.
¿A qué sabe?
Sabe a la acidez cítrica y picante del ceviche perfecto, curado al momento en leche de tigre.
Sabe a la fusión japo-peruana de la cocina nikkei, con sus tiraditos y makis de sabores inesperados.
Sabe a la contundencia de un lomo saltado, salteado al wok con la herencia de la inmigración china.
Y sabe a la tierra, a las miles de variedades de patatas y maíz que se cultivan en los Andes.
La experiencia imprescindible:
Perderse en un mercado de Surquillo en Lima para probar frutas exóticas como la lúcuma o el aguaymanto.

Os dejamos este increíble vídeo de los mejores platos de Perú.
2. Italia: La 'Nonna' que Conquistó el Mundo
Creemos conocer Italia por sus pizzas y pastas, pero la verdadera Italia gastronómica es un país de países. Cada región es un universo de sabores celosamente guardados.
¿A qué sabe?
Sabe a la simplicidad perfecta de una pizza margherita en Nápoles, con su masa elástica y su tomate de San Marzano.
Sabe al intenso sabor del queso Pecorino en la auténtica carbonara de Roma (¡sin nata, por favor!).
Sabe al pesto fresco de albahaca de Génova y a la cremosidad de un risotto con azafrán en Milán.
La experiencia imprescindible:
Hacer una ruta de agroturismo en la Toscana, probando vinos, aceites y quesos directamente del productor.

Os aconsejamos ver este vídeo que os abrirá el apetito de los platos típicos de Italia.
3. Japón: La Elegancia del Umami
La cocina japonesa es una filosofía. Es respeto por el producto, es técnica depurada y es la búsqueda del quinto sabor: el umami.
¿A qué sabe?
Sabe, por supuesto, al sushi y sashimi más fresco que puedas imaginar en el mercado de pescado.
Pero también sabe al caldo reconfortante y profundo de un buen ramen en una taberna de Tokio, a la delicadeza de la tempura perfectamente frita y a la diversión de cocinar tu propio okonomiyaki (una especie de "pizza" japonesa) en una plancha en Osaka.
La experiencia imprescindible:
Cenar en una izakaya, una taberna tradicional japonesa, pidiendo pequeños platos para compartir acompañados de sake o cerveza local.

No os perdáis este increíble vídeo de la gastronomía de Japón.
4. México: El Fuego que Une a la Gente
La gastronomía mexicana es una fiesta declarada Patrimonio de la Humanidad.
Es color, es picante, es comunidad y es una explosión de sabor en cada bocado.
¿A qué sabe?
¡Sabe a maíz! En forma de tacos al pastor recién cortados del trompo en una taquería de Ciudad de México.
Sabe a la complejidad de un mole poblano, una salsa con decenas de ingredientes que cuenta historias de conventos y siglos.
Sabe a la frescura de una cochinita pibil en Yucatán, marinada en achiote y naranja agria.
La experiencia imprescindible:
Realizar un "taco tour" por la noche en algún barrio como la Colonia Roma en CDMX para probar las diferentes variedades.

Empezad vuestro viaje gastronómico por México con este gran vídeo.
5. Marruecos: Un Viaje a Través de las Especias
Cerrar los ojos en un zoco de Marrakech es ser transportado por los aromas del comino, el azafrán, el jengibre y la canela.
La cocina marroquí es un abrazo cálido y exótico.
¿A qué sabe?
Sabe a la cocción lenta y tierna de un tagine de cordero con ciruelas y almendras.
Sabe al sabor agridulce de la pastela, un hojaldre relleno de pichón o pollo y espolvoreado con azúcar y canela.
Sabe al frescor del perejil y el cilantro en sus ensaladas y, por supuesto, al dulzor hospitalario de un té a la menta servido desde lo alto.
La experiencia imprescindible:
Participar en una clase de cocina en un riad tradicional para aprender los secretos del tagine.

Con este vídeo descubriréis lo mejor de la gastronomía de Marruecos.
6. Oporto (Portugal): El Sabor del Atlántico y la Tradición
Nuestro vecino es un tesoro gastronómico a menudo subestimado.
Oporto es una ciudad con carácter, y su cocina es igual: contundente, sabrosa y honesta.
¿A qué sabe?
Sabe al mar, a una cataplana de marisco o a unas sardinas asadas en el barrio de Matosinhos.
Sabe a la contundencia de la famosa francesinha, un sándwich opulento bañado en una salsa secreta.
Sabe al dulzor de sus vinos de Oporto catados en una de las bodegas históricas de Vila Nova de Gaia.
La experiencia imprescindible:
Comer en una de las pequeñas "tascas" del barrio de la Ribeira, con vistas al río Duero y al puente Don Luis I.

Visita a nuestros vecinos portugueses con este vídeo y disfruta de su increíble gastronomía.
7. Vietnam: La Frescura de la Hierbabuena y el Cilantro
La cocina vietnamita es un equilibrio perfecto entre lo dulce, lo salado, lo ácido y lo picante, con un protagonismo absoluto de las hierbas frescas
. Es ligera, saludable y adictiva.
¿A qué sabe?
Sabe al caldo aromático y reconfortante de la sopa nacional, el Phở.
Sabe al crujido de una Banh Mi, el bocadillo vietnamita que es la herencia perfecta de la Indochina francesa.
Sabe a la frescura de los rollitos de verano (Gỏi cuốn), hechos con papel de arroz y rellenos de gambas, fideos y hierbas.
La experiencia imprescindible:
Sentarse en un taburete de plástico en cualquier calle de Hanoi o Ho Chi Minh y disfrutar del paraíso del street food.

Prepárate y viaja al lejano Vietnam con este vídeo gastronómico.
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Viajar para comer es la mejor forma de asegurarse de que cada día de tus vacaciones sea, literalmente, delicioso.
Es una excusa para hablar con la gente, para explorar barrios que no salen en las guías y para llevarte a casa el mejor de los souvenirs: un nuevo sabor grabado en tu memoria.
¿Qué destino te ha abierto el apetito? Pásate por nuestra oficina en la Vall d'Uixó, o contacta con nosotros.
Cuéntanos qué te apetece probar y diseñaremos un viaje a medida para tu paladar.